04/02/2013

Desde Ko Lanta: un cumpleaños muy feliz

Sí, pasé uno de los cumpleaños más bonitos que recuerde: empezó con el amanecer sobre la playa de Klong Nin donde nos alojamos. Había salido temprano para coger el picop al puerto principal de la isla, en Ban Saladan. De ahí salía el barco para Ko Haa, una de las islas más bonitas que he visto en mi vida. Esta vez sí, había elegido pasar parte de mi cumpleaños bajo el mar. Llevaba más de diez años sin bucear, desde aquel lejano 2003 en que hice el curso Open Water en Utila (Honduras). Al principio no me acordaba de nada, pero después del repaso y de la primera inmersión - que fue un poco aburrida y encima nos picaron un millón de medusas -me sentí de nuevo como pez en el agua y listo para la segunda. Qué bonita sensación y qué bonito el universo submarino. La visibilidad estupenda y aunque los corales eran menos coloridos que los del Caribe, vimos bastantes peces, un grupo de varios centenares de barracudas, peces payasos que se te pegaban a las gafas para mirarte y jugar contigo, una interesante serpiente marina de anillos blancos y negros y un par de langostas con mejor pinta que las de los restaurantes. Yo no me enteré, pero sobreviví al ataque de un "trigger fish" de más de medio metro, que vino directo a por mí, porque sin querer había invadido su territorio. Por suerte sólo consiguió morder una de mis aletas... dicen que sus mordiscos duelen un montón. Aunque yo no había dicho nada de mi cumple, al regreso los de Go Dive me habían preparado un pastel de cumpleaños (¡qué majos!) que compartimos con el grupo antes de regresar a pasar la tarde con Teo y Vinci. Ahí me los encontré, en el internet local viendo Caillou en YouTube. Les conté mi día y salimos a pasear por la arena blanca de Klong Nin. Cuando el sol estaba por ponerse, me di el lujito de un masaje Thai al son de las olas mientras Vinci y Teo tomaban su coco frío y su licuado de sandía de rigor, respectivamente. De ahí fuimos a cenar (thai, por supuesto) al Otto bar, que nos encantó. Y tomando un mojito bajo las estrellas después de cenar, encendimos y soltamos una de esas lámparas de papel que salen volando sobre el mar, hacia el horizonte, donde están los barcos que pescan calamares. A ver si se cumple el deseo. Regresamos por la playa hasta la hamaca del bungalow, donde terminó el día. Corría el 1 de febrero de 2556 según el calendario thai, y yo era un año más viejo, aquí y allí.

















3 comments:

  1. Se me saltan las lágrimas! Me alegro mucho por vosotros...
    Que viaje más maravilloso desde aquí... y que peacefully parece!
    Teo va a volver con unos cuantos años más! Qué tío, qué fenómeno!
    Muchos besos a Teo, Vinci y Daniel de los tres******

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  2. Que cumple mas bonito. Se respira mucha paz de estas fotos, de este mensaje. Parece que habeis entrado en otra fase del viaje.
    Un beso a los tres.

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  3. Pues... vaya cumple...!! Como escribís tan bien, es una gozada seguiros. Uno de queda con las ganas de la próxima entrega... ¡a ver qué nos cuentan de nuevo! las fotos...¡magníficas! y lo mejor, que estáis descansando, reponiendo energías y compartiendo vida sana, en libertad y sin agobios. Sigo con vosotros. Besos a los tres.

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